Japón: Lost in Translation
ADVERTENCIA: Voy a pedirle al lector que tenga altura de miras para el siguiente artículo. O dicho en criollo, sepan conservar la madurez para entender el texto que van a leer, ya que se tocan temas muy serios y complejos, como la pedofilia, las violaciones, el racismo, la misoginia y otros más.
También advierto que voy a ser
bastante explícito, no porque eso me provoque algún placer perverso como el que
tienen los japoneses, no. Soy explícito porque hay cosas muy malas y horribles
que no deben suavizarse, que deben decirse con todas las palabras, de manera
cruda. Cuando se busca suavizar ciertas palabras o situaciones, se termina por
sanitizar todo, por hacerlo más progre, más woke, o más políticamente correcto.
No hay nada más hipócrita que lo políticamente correcto.
Para los que no entendieron el chiste del título del artículo, Lost in Translation es el título de una película de 2003 con Bill Murray y Scarlett Johansson, dos yankees que no entienden un corno del idioma y la cultura japonesa y… el título bien traducido viene de una frase que sería algo así como Algo se pierde en la traducción. Frase irónica para todo lo que toca hablar hoy, especialmente del país del sol naciente.
A esta altura, no es ni
remotamente un secreto que soy fan de Macross, una franquicia de animación
japonesa, y que además suelo ver de tanto en tanto alguna serie de anime,
animación japonesa.
No obstante, no soy fan del anime en general. Como he dicho varias veces, si la historia que se cuenta es buena e interesante, no me importa que venga en el formato que venga, si es un libro, un cómic, un dibujo animado, anime, series, videojuegos o lo que sea.
Mientras haya una gran
creatividad, un buen gusto, y una trama atrapante, estoy dispuesto a verla.
He visto tanto películas muy
comerciales, como las de Marvel o DC, pero también he visto sin problemas
películas más de nicho, más duras, como la serie de Tiempo de Gitanos, o la
película de Stalker, o la controversial Ven y Mira.
Ahora bien, aunque tenga una
apertura mental y madura para ver ese tipo de películas y series, y lo que
venga, no significa que avale o apruebe lo que ocurre en algunos casos oscuros
detrás de dichas culturas.
Como por ejemplo, en la
película soviética Ven y Mira, se haya disparado munición real sobre las
cabezas de los actores, en una escena de escape.
No como arena, no soy tan
ingenuo, y aunque respeto la cultura, hay cosas que no puedo pasar por alto.
Esto se dio con la cultura
japonesa.
En el Discord que tengo con
mis amigos, La Bitácora del Megaroad, tenemos una sección en donde con un poco
de humor para tratar de suavizar la gravedad de algunos casos, tenemos una
mirada crítica hacia otras culturas, ya sean los yankees, en donde tenemos la
sección de gringocentrismo, o una en donde criticamos la cultura asiática, pero
especialmente la japonesa.
Pierdan cuidado que también
tenemos una en donde criticamos la cultura argentina.
Y antes de que alguno salte
con el comentario: ¿pero quiénes se creen ustedes para criticar otras
culturas?, la respuesta es bien simple: somos seres humanos.
Soy un ser humano con una
mente racional, adulta, observadora. Con un sentido moral que prima no hacia
valores religiosos o políticos, sino hacia el sufrimiento humano. Humano y
animal, porque también soy pseudo vegano. Tengo empatía.
Así, no me importa criticar a
la cultura que sea, asiática, norteamericana, latina, europea, hindú, semita o
la que sea.
No porque me crea moralmente
superior, sino porque reconozco que, aunque estoy lejos de ser perfecto, sí
tengo un sentido común casi intacto. Por eso me rompe las pelotas ver cuando
una cultura intenta justificar sus atrocidades ignorando el sufrimiento humano.
Y sí, eso va especialmente en estos días para los sionistas de Israel.
Pero no nos vayamos del tema,
que hoy no voy a ajusticiar verbalmente a los sionistas (que no es lo mismo que
los judíos), sino a los japoneses.
En esa sección de nuestro
Discord en el que hablamos de malas costumbres de los japoneses, por algún
tiempo creí que era más el lado oscuro del país nipón, que nadie se anima a
mencionar o a ver.
Vamos, que todas las culturas
y países tienen su lado oscuro.
Pero lo que ha sido la
explosión de los últimos meses respecto al destape cultural de la decadencia
japonesa, me abrió los ojos a algo que por desgracia, tampoco me sorprende.
Hace unos días, se armó
escándalo en el Reino Unido cuando 3 adolescentes de 13 y 14 años, violaron en
dos oportunidades a chicas de 14 y 15 años.
El caso se agrava cuando hubo
amenaza de arma blanca, filmación del hecho, y premeditación de parte de estos
tres adolescentes.
Pero lo más llamativo del
caso, fue que un juez desestimó la condena de manera catastrófica, alegando que
los acusados no merecían una condena criminal.
En Japón, hace como 3 meses,
hubo un caso no similar, pero sí en el que el juez a cargo desestimó los
cargos.
Un hombre adulto de unos 30
años había estado eyaculando su semen en las comidas y bebidas de sus
compañeras de trabajo femeninas, sin que estas lo supieran.
No conforme con eso, el tipo
se filmaba y lo subía a internet a modo de tutorial para que, según él, otros
hombres hagan lo mismo y reclamen de esta manera su territorialidad sobre esas “hembras”.
En ambos casos, la evidencia
filmada y subida a internet era totalmente incuestionable. Era sólida.
En ambos casos, los jueces de
turno desestimaron los casos.
La diferencia es que en Reino
Unido se trató de la incompetencia del juez de turno. En Japón, se trató de
otro caso sistemático en donde esos comportamientos misóginos son culturalmente
aceptables.
Y ojo, antes de que salte el
típico tarado liberbobo a tratarme de que soy de izquierda o soy woke, o
alguna estupidez de esas: no soy ni de izquierda ni de derecha. Ambos lados
políticos me parecen igual de… ante la incapacidad de poder usar palabras
fuertes, digamos mentalmente estreñidos.
Ahora, volviendo al tema.
Parece que algunos ven con
buenos ojos que el fracasado compañero de oficina de tu
esposa/madre/hermana/hija/sobrina/novia o el vínculo que sea, eyacule en los
alimentos y bebidas que ella va a consumir.
Y eso sin hablar de las
enfermedades sexuales que eso acarrea.
Si eso no te molesta en lo más
mínimo, no te hace hervir la sangre, déjame decirte que o estás muerto en vida,
o estás tan enfermo como ese oficinista japonés.
Casos como el de ese
desgraciado abundan en Japón.
Es algo que vengo viendo hace
rato, porque yo, al igual que varios más, dejamos de comernos el cuento del
Japón bonito y espiritual que nos presentan en los animes.
Ni siquiera su comida es tan
buena como la hacen ver.
Como alguien que ve anime, y
es hombre, he tenido la fea desgracia de conocer algunos de los variados
fetiches sexuales y enfermos de Japón.
El lolicon, o sea, la
pedofilia disfrazada de personaje infantil tierno, es tan solo uno de los
muchos fetiches japoneses.
Uno que está en auge, y del
cual un amigo y compañero del Discord y de la página de FB, ya realizó un mini
informe, es el netorare, cuyas siglas son NTR.
"Netoru" (寝取る) = apropiarse de la pareja de otro, literalmente
"tomar a alguien de la cama".
No, no tiene que ver con la
infidelidad. No tiene que ver con que una esposa le sea infiel al marido con
otro hombre. Significa que un hombre más fuerte y violento le roba la esposa,
la viola de todas las maneras posibles, la somete mental y emocionalmente,
hasta quebrarla, todo delante de ese esposo que no puede hacer nada, ya sea
porque también está sometido, porque lo someten.
No hay amor, y en todo caso el
amor es representado como un sentimiento débil, inútil.
Y claro, cuando ves que eso en
Japón lo quieren normalizar…
Japón es una cultura sometida,
sometida por EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial, pero además a veces
pareciera que le gusta ser una cultura sometida.
Tienen muy marcado el
paradigma del clavo que sobresale es el que recibe el martillazo.
Es una cultura que somete a
sus integrantes con la vergüenza, la humillación.
Es tal el nivel de hipocresía
que viven, que en varios casos se los puede ver haciendo cortocircuito en sus
mentes.
Como cuando a la gente que
atiende al público no se les permite decir No. Es culturalmente malo el negarse
a algo.
Obvio, esto no significa que
vayan a decir Sí a todo lo que les pidan, sino que le buscan las mil vueltas
para poder negarse a algo.
Incluso abusan en su lenguaje
del "por favor", y lo usan en cada palabra que intercambian.
Onegaishimasu (お願いします) es la palabra que van a escuchar en todas las
conversaciones a las que le presten atención.
Y ojo que esto no es
amabilidad, no. Es una simple muletilla de otros tiempos, que repiten sin
contexto y sin sentirla, porque claro, los japoneses parecieran no tener
sentimientos.
Uy, suena duro esto, ¿no?
Bueno, una de las cosas por
las que me encanta Macross es porque los Zentradi, la raza extraterrestre sin
cultura ni sentimientos, son justamente una autocrítica a la cultura japonesa.
Está prohibido mostrar
sentimientos abiertamente, y en cuestión de amor, pues no hay amor real, por
así decirlo.
El otro día estaba viendo una
serie de anime romántica. No recuerdo el nombre, aunque sí recuerdo que usaban
muy mal el inglés. Igual, no importa porque abandoné la serie cuando me di
cuenta de ciertos patrones.
En dicha serie, dos jóvenes
que tienen pasados un poco duros son vecinos y se preocupan el uno por el otro.
Y de ahí surge un
"amor".
Lo pongo entre comillas porque
eventualmente me di cuenta de que no es amor, es conveniencia.
Ambos personajes viven una
vida apática, han sufrido a mano de otras personas, unos que se decían sus
amigos en el caso del chico, y quienes se consideraban los padres de la chica.
Así que cuando muestran ese
poco de humanidad el uno por el otro, una preocupación desinteresada,
eventualmente surge una atracción.
Claro que cuando lo analizas,
no es amor verdadero; en ambos casos, ambos lo dicen abiertamente:
"aman" al otro porque son la primera persona que los trató como seres
humanos.
Eso no es amor, es
conveniencia.
Y cuando entiendes cómo es la
cultura japonesa, todo cobra sentido.
Abandoné la serie no solo por
ese detalle, sino porque además, spoilers, la serie no sabe cómo escribir una
relación realista.
Lo que lleva a otros casos
similares y algo de la cultura japonesa sobre el "amor".
No hay amor real, hay mucha
conveniencia romántica.
Son muy, muy pocas las
historias en que los japoneses encaran lo que son los altibajos de una relación
romántica de pareja.
La convivencia, el aprendizaje
mutuo, el descubrir cosas nuevas de la otra persona, algunas que pueden
gustarte y otras que vas a detestar. O que antes pasaste por alto por estar
enamorado.
Los japoneses no saben nada de
esto, por cómo son. Sus matrimonios son en su mayoría arreglos maritales.
No es de extrañar que haya un
enorme declive de parejas en el último tiempo porque NO SABEN LO QUE ES EL
AMOR.
Como dije antes, el amor
verdadero es un sentimiento vetado en su sociedad.
En lo que respecta a la
sexualidad, incluso hay varios ejemplos de que la mujer aún sigue reprimida.
Es increíble cómo muchos
extranjeros se han encontrado con que en las relaciones sexuales con japonesas,
estas seguían tan reprimidas que era de locos.
Recuerdo el caso, sin dar
nombres, de un hombre que no pudo mantener relaciones sexuales sanas con una
japonesa, ya que esta hacía ruidos y gestos de violación, de abuso. Y no, no
era que haya sido el caso, sino que la japonesita tenía grabado en su mente que
es así como una mujer goza: respondiendo como si estuviera siendo sometida.
Como ese hay varios casos más;
tristemente no es algo aislado.
Y claro, mucho de esto se lo
tenía como el lado oscuro de Japón, ese que todo país tiene en menor o mayor
medida como mencioné antes.
No fue hasta hace unos meses,
en que X/Twitter comenzó a traducir en forma automática todos los mensajes al
idioma del destinatario que los leía, que todo explotó.
Por ejemplo, se comenzaron a
traducir tweets de japoneses hablando pestes de los extranjeros, especialmente
de los latinos, y se armó la hecatombe, la debacle total. Una seguidilla de
hechos bochornosos que involucró a los argentinos, chilenos, uruguayos,
mexicanos, colombianos, bolivianos, peruanos, españoles, japoneses, coreanos, y
finalmente a la madre Rusia saliendo en defensa de los latinos.
Primero, y esto molestó
muchísimo a los japoneses, se destapó que muchos japoneses usaban Twitter de
manera abierta para el contrabando de material pedófilo.
Segundo, también para
desgracia de los nipones, se dejaron ver los comentarios racistas, homófobos, y
de otra índole, que los japoneses usaban contra los extranjeros.
De alguna manera, se
aprovechaban del anonimato que les daba el idioma para hacer ese tipo de
comentarios ofensivos de manera abierta.
Esto tuvo especial relevancia
porque por mucho menos, se crucificaba y linchaba públicamente a alguna persona
blanca si se atrevía a decir que solo existen dos géneros.
Pero acá, una vez más, los
japoneses parecían tener carta blanca, a pesar de llegar a decir cosas como que
la gente de color eran monos, chimpancés.
La tercera debacle llegó con
la supuesta piratería.
Creo que aún no me he
expresado en esto de la piratería, pero como muchos citaré dos ejemplos claros:
Lo que el cantautor Alejandro
Sergi, del grupo Miranda, dijo sobre que vivió uno de los peores momentos para
el lanzamiento de discos.
Defendió la piratería
argumentando que "el fan no me quiere hacer un daño a mí, él lo que quiere
es escuchar mi música, así que yo no me puedo enojar con él. El problema es del
que vende discos."
Y segundo, lo que dijo el papi
Gabe Newell, CEO de Valve y Steam, sobre que ellos no consideran la piratería
como uno de los problemas de la empresa. No está ni siquiera en su top 20,
porque consideran y entienden que "la piratería es casi siempre un
problema de servicio, no un problema de precio. La piratería se resuelve
centrándose en los usuarios y haciendo cosas útiles para ellos."
Que ya tendré que hacer todo
un informe abordando la piratería, porque quiera que no, eso en cierta forma me
afecta a mí como autor y artista.
La cosa es que anda a
explicarle eso a un japonés, que literalmente encuentran más punible la
piratería que la pedofilia.
No, eso no sonó bien. Déjenme
explicarlo mejor: encuentran que la piratería no tiene ningún perdón y debe ser
severamente castigada, mientras que la pedofilia es "comprensible".
¿Se entiende mejor el punto?
Y no es algo que hayan dicho
las empresas, sino que es algo que simples usuarios japoneses de Twitter han
expresado.
Ese es el pensamiento
generalizado, así es como su cultura normaliza esos actos.
No es solo un sector oscuro de
internet, no es un sector oscuro de su población, es parte de su cultura
general, y de sus leyes también.
¿Se van haciendo una idea?
Y ojo que todo esto no es
resentimiento o xenofobia de mi parte.
Siempre amé y admiré la
cultura japonesa… o bueno, lo que creía que era la cultura japonesa. Amé y aún
amo con todo mi corazón a una de mis tres musas, Aya Matsuura.
Pero también es imposible para
mí seguir dando la vista gorda cuando ocurren este tipo de cosas.
Y… hablando de Aya Matsuura.
Ese es otro sector del que se
pueden decir muchas, muchas cosas malas: la industria idol.
Seguro algunos se acuerdan del
gordo seboso de Hollywood, Harvey Weinstein. Lo encontraron culpable, se
destapó la olla, y lo condenaron.
En Japón, es famoso el caso
del magnate de la industria idol, Johnny Kitagawa, fundador de Johnny &
Associates.
Era un viejo que desde el 2019
se está pudriendo en el infierno (o eso esperamos muchos), que abusaba
sexualmente de sus empleados y de todos los idols masculinos que entraban a su
agencia.
Cuando la BBC hizo un
documental que evidenció todo, muchos japoneses se enojaron por intentar
ensuciar a quien es un ícono de la industria en Japón.
No, no hablo de un caso de
ensuciar la imagen pública como sí lo fue con Michael Jackson, sino que fue un
secreto a voces, conocido por todos y no necesariamente encubierto, pero sí
protegido sistemáticamente.
La justicia japonesa arruinó
la vida de quienes fueron abusados e intentaron denunciarlo.
Tristemente, la agencia para
la que trabajó Aya Matsuura, Up-Front, en sus líneas de Hello! Project y
Morning Musume, estuvo públicamente involucrada con ciertas mafias Yakuza. Eran
conocidos sus shows privados.
Incluso una ex integrante de
Hello! Project (que ahora no recuerdo el nombre), denunció allá por 2015, que
fue llevada a uno de esos shows privados y que ocurrieron cosas que no quiere
mencionar, pero se entiende que "algo" pasó y que un mafioso borracho
la golpeó en su vientre.
(Con ese algo, me refiero a que posiblemente la embarazo, y por eso la golpeo ahí)(o
es lo que circulo en algunos círculos).
Esto es algo que me duele y
una parte de mí trata de negar o por lo menos no asociar los eventos. Aya
Matsuura denunció en 2013, cuando se independizó, que sí vivió momentos turbios
dentro de la industria idol, como que más de una vez tuvo que salir a dar
conciertos sonriendo feliz, a pesar de que su abuela había fallecido y se
sentía horrible.
O que eventualmente Aya fue
diagnosticada con endometriosis, una enfermedad ginecológica que, aunque aún no
está comprobado directamente que esté relacionada con lesiones uterinas,
tampoco hay evidencia de lo contrario.
O sea… si no se entiende, no
lo voy a explicar, pero yo sé sumar dos más dos y… no me agrada el resultado.
Y creo que voy a dejar todo el
tema acá porque ya voy necesitando un descanso mental de tener que abordar este
tema tan turbio.
Pero todo está ahí: vuelvo a
remarcar que no estamos ante un caso de un sector oscuro de una cultura o país,
sino ante una cultura que aprueba y apoya ciertas actitudes que tienen que ver
con el sufrimiento humano.
Y eso que no quise abordar el
tema espiritual porque dudo que muchos de ustedes estén listos para hablar de
eso.
Al final del día, me cruzo con
tantas de estas cosas, de culturas con costumbres aberrantes, que me llego a
preguntar: ¿acaso estoy mal? ¿Estoy viviendo en el planeta equivocado?
¿Es normal que existan tipos
como Johnny Kitagawa, Harvey Weinstein o Jeffrey Epstein?
¿Es aún más normal que se les
dé carta blanca?
¿Que haya culturas abusadoras,
como partes del islam, el judaísmo o en este caso los japoneses? ¿Y se les
"perdone" porque al fin y al cabo son "otras culturas y no hay
derecho a juzgarlas"? Incluso aunque seamos seres humanos con algo de
sentido común y empatía.
Se los dejo de tarea.

Comentarios
Publicar un comentario